LA INICIATIVA EN EL TRABAJO RINDE SUS FRUTOS
October 11th, 2007 by RupertEs correcto enfocar un postgrado como una gran oportunidad de superación personal en cualquier ámbito, sea laboral o social. Pero también es correcto enfocarlo como un recurso para permanecer en un trabajo o acceder a un nuevo puesto de trabajo. En efecto, es conocido que en tiempos actuales, el requerimiento de un postgrado se hace cada vez más perceptible al interior de las empresas. La globalización ha traído como consecuencia, entre otras cosas, el establecimiento de una sólida competencia entre los postulantes a una empresa. Más aún, debemos decir que la lucha que se veía antes en el exterior de las empresas, con postulantes pugnando por ingresar a un determinado puesto de trabajo, ahora se ha extendido también al interior de los mismos trabajos en que el personal es constantemente evaluado en sus rendimientos individuales y colectivos. Por esto, es importante una continua adaptación de los trabajadores a las exigencias de los nuevos mercados laborales. Y no se debe esperar de brazos cruzados a que la empresa haga algo por nosotros matriculándonos en cursos o brindándonos facilidades de estudio, sino que debemos ser nosotros mismos, quienes mostremos la iniciativa y la proactividad en este sentido.
En efecto, yo creo que cualquier empleador se sentiría muy honrado y halagado, si es que uno de sus trabajadores se acerca hasta él y le muestra el interés por el futuro de su persona en la empresa y el futuro de la empresa misma. Esto se percibe como que el trabajador, está muy involucrado en su trabajo y tiene un compromiso con la empresa que va más allá del papel firmado en el momento de su contrato. Lo más probable s que ese trabajador se sienta a gusto en su área de trabajo y que siempre esté viendo la mejor manera de optimizar su trabajo y sus resultados. Conozco el caso de un amigo mío que trabajaba en una empresa desempeñándose en el área de marketing y que merced a su iniciativa fue premiado por su empleador. Sucedió que Héctor, había ingresado a trabajar a esta empresa hacía tres años en calidad de practicante, luego de aproximadamente un año, fue ascendido a asistente de Marketing Junior y, en el presente año ya se encontraba como un integrante más del área de Marketing de su empresa.
Fue hace seis meses que Héctor se preocupaba porque creía que había tocado el techo en su ascensión dentro de la empresa y, fiel a sus convicciones, tomó el toro por las astas. Se acercó hasta el despacho de su jefe y pidió entrevistarse con él a la brevedad posible. A tanta solemnidad, su jefe accedió de inmediato y lo citó para esa misma tarde. Cuando Héctor procedió a exponerle sus inquietudes, el jefe mostró una de sus mejores sonrisas, según me cuenta el propio Héctor, y le confesaba que le gustaría que todos sus empleados tengan la misma “hambre laboral” que él. Saludó la actitud de Héctor y a las dos semanas, la reunión tuvo sus frutos, Héctor había sido asignado por la empresa a seguir un curso de postgrado en Marketing y Técnicas Comerciales, con los gastos subvencionados en un cincuenta por ciento por la empresa y con el otro cincuenta por ciento a cargo de Héctor pero con las facilidades del caso mediante un préstamo bancario o con descuentos escalonados en su sueldo. La empresa vio en Héctor mucho potencial como trabajador, en buena cuenta invirtió en él, ambos sacarían el máximo partido uno del otro.
